¡Bienvenido!

Para que la pases requete bien

lunes, 26 de julio de 2010

Trabajo de una tarde semi productiva

Vencido


No deseo abrir mis ojos

si se que nunca jamás

será posible volverte a ver

Ni desarmar mi mente

en recuerdos tuyos y míos

que creen en mi esperanzas

de tenerte cerca otra vez

No tengo necesidad de

hablar con alguien,

si se que la respuesta

no me la dará tu voz

Ni soñar alternativas

falsas, especuladoras

de una realidad hecha

de mentiras

Derramo lágrimas

como una lluvia en el desierto

Solo alivia mi penar

pero no da fertilidad

Quiero viajar a un lugar

donde el idioma de las flores

sea el único sonido

Y el agua de los ríos

la única testigo.

Que si me muero hoy,

por fin sentiré alivio

Concierto para dos voces

Hugo Uci (parte 1)

En el hospital
Cada mañana era igual para Hugo Uci. Siempre, al despertar, recordaba el sueño. Pero sabía que ese sueño, aunque no podia explicarselo del todo, no era suyo. No hacía falta que se esforzara siquiera en retenerlo, era tan claro y real que, a veces, parecía que soñaba despierto. No fue la excepción esa mañana de octubre, cálida y hermosa, que situaba a Hugo acostado en la cama de un hospital. La última imagen del haudreas(1) seguía guardado en su mente. A su lado se encontraba la enfermera, una muchacha avejentada por las circunstancias crueles de la vida, atormentada por las implicancias diarias de su oficio. Vio que Hugo despertaba calmamente, y apoyó su mano sobre su frente.
-Ya no tenés fiebre- le dijo a sus ojos, tras unos segundos-¿Dormiste bien?-
Hugo respondió con su cabeza, gestando una sonrisa. La enfermera no podía quitar la vista de sus bellos ojos, profundos hasta el alma, pero tuvo que voltearse porque debía seguir con su labor.
-Sos hermosa- se escuchó detrás.
Era Hugo, que casi siempre sabía como agradarle a las personas. La enfermera, con una sonrisa escondiada, le agradeció, y se retiró a traerle el desayuno.
Su cama se encontraba en una gran habitación, llena de pacientes en cama o ya levantados, y doctores y enfermeros caminando entre ellos. La cama junto a la suya, separada por algo más de un metro, estaba ocupada por un hombre que lo miraba fijamente.
-Buen día- saludó Hugo
El hombre se mantuvo en silencio, pero seguía mirandolo, clavaba sus ojos en los suyos, emanaban odio y desprecio. Hugo pasó la mano por su suave y sedoso cabello de jóvenes raices, mientras prolongaba su vista en la calva y vieja cabeza de su vecino. Nunca dejaba que un comportamiento ajeno que lo incomodase o lo maltratara quedase impune. Movió la cabeza para el otro lado y se encontró con una familia alrededor de la cama, que ocupaba el padre. Sonreían y hablaban entre ellos. Eso lo alegró. Los chicos, una niña y un niño de 15 y 10 años respectivamente, reían atrolondadamente, mientras que la madre, sentada junto a su marido, le daba de comer mediante una cuchara. De repente, volvió la enfermera con una bandeja en sus manos. La dejo encima de Hugo, quien se acomodó para comenzar a comer. Luego de agradecerle, le atinó a preguntarle, porque encontraba el padre de familia allí.
-Sufrió un ataque cardíaco- fue la respuesta, -igual que vos-.
-Pensé que tenía fiebre- se asombró.
-Las dos cosas-
-¿Hace cuanto estoy acá?- preguntó
-Desde ayer a las 10 de la noche- le contestó la enfermera, que, un poco preocupada, volvió a apoyar la mano en la cabeza.
-¿Y sabés si vino alguién a verme?-
-No, no vino nadie, pero llamaron a la ambulancia para que te fuera a buscar, y no se nada más-.
-Gracias- dijo él.
-Ya podes levantarte y usar el teléfono, pero antes te tiene que ver el doctor. Ya debe estar por venir- concluyó la enfermera, y se retiró nuevamente.
Hugo se preguntaba, muy extrañado, porque no recordaba el ataque que había sufrido, y también quién estaba junto a él en ese momento. Terminó de desayunar, pero todavía no llegaba el médico. Se durmió otra vez mientras lo esperaba...
(1) Sinónimo inventado de SUEÑO.

¿existe?

Capaz que el viejito del colectivo era Cupido y me hizo conocerte

En busca

Me encontré perdido
Porque me perdí buscándote
Y en este laberinto que es el amor
Ahora yo me pregunto:
¿Estaré más cerca de encontrate?
¿O de perderte?
Y vos
¿Estarás buscándome?
Solo hay una forma
Y es encontrar la salida
Atravezada por obstáculos
Con competidores que pretenden llegar
Antes que yo, dispuesto a terminar
La aventura

032

Pañuelos grises sin lágrimas que secar
Son la uña encarnada,
Un instrumento desafinado,
O un florero vacío
El espiral de emociones comienza a girar
Se cumplen los ciclos
Y todo vuelve a lo mismo
La vida acaba en muerte
La muerte, si fue digna, en alivio
Lo sin sentido se vuelve específico

La última confesión

Un hombre entra a la Iglesia y sin dudarlo ingresa al confesionario.

-Perdóneme padre, porque he pecado-

-Cuéntame hijo mío ¿Qué ha ocurrido?

-Desde pequeño he sido un buen cristiano. Nunca falté a misa, cumplí con los mandamientos lo mejor que pude, y hasta doné el diez por ciento de mi sueldo a la Iglesia-

-No entiendo- dice el padre -¿Qué tiene eso de malo?-

-Verá, hasta ayer creí que esos actos eran con buenos propósitos. Pero anoche, en un sueño, tuve la revelación más importante de mi vida. Un bello ángel que se presentó como Lucifer me encomendó reclutar un ejército de almas para construir su Nuevo Reino, y acabar con todos los que se interpongan. Cuando desperté, un ardor atroz en mi nuca comenzó a torturarme. Era la marca. Ahí descubrí que era el elegido-

-¿Se unirá a mi, padre o prefiere morir ahora?-

-No hay otra opción ¿Verdad?-

El hombre niega.

-Entonces que Dios me perdone-

Seguidores